Social media, ¿cantidad o calidad?
Sin duda, CALIDAD. Para llegar a esta conclusión tenemos que plantearnos cuáles son nuestros objetivos, parece algo trivial, pero debemos ser realistas, muchas empresas entran en redes sociales sin una finalidad, dejándose llevar por la corriente.
Debemos plantearnos si los medios sociales están siendo víctimas de una banalización, una burbuja al más puro estilo .com creada en gran medida por nosotros, los propios profesionales del sector, donde no importan los beneficios y si la actitud es fácil de copiar al de al lado. Quizás una tendencia equivocada a apostar por lo nuevo, sea lo que sea, ha llevado a gran número de pymes a creer que la implantación de redes sociales en la empresa representa una estrategia por si misma y a creer que los medios sociales son más una herramienta que parte de una estrategia de comunicación.
Es cierto que un plan estratégico de social media implica a la propia esencia de la marca, pero ¿existen diferencias sustanciales entre un plan estratégico de social media y un plan de marketing tradicional? Yo creo que no tantas, en un plan de marketing estudiamos cómo estamos, analizamos nuestro entorno, nuestro posicionamiento actual, el posicionamiento que deseamos en el futuro, establecemos unos objetivos y una estrategia para alcanzarlos, ¿de qué sirve si no?
Tener una página en Facebook, en Tuenti o un usuario en twitter , tal y como lo veo, deben ser conclusiones de un análisis previo y no un impulso idealista. “¿Cuántos seguidores me vas a conseguir? ¿Cuántas veces al día me vas a postear? O quiero tener más seguidores que la competencia”, son expresiones habituales cuando te embarcas en proyectos de social media.Conseguir 10.000 seguidores en twitter no es complejo, hay formas muy rápidas de llenar tu follower list con 5.000 japoneses y 5.000 rusos, si nuestra ambición es conversar con nuestro público objetivo, sea cual sea el contenido, probablemente no es la mejor forma de conseguirlo.
Quizás es más interesante volver a la esencia del social media, a los Cluetrain y Groundswell, a conversar con nuestro público con contenido que realmente le sea afín, a no mantener a nuestra audiencia al tanto de los pormenores de nuestra vida diaria, a no obligarnos a publicar contenido porque “hay que publicar algo”, en definitiva, no forzando nuestros contenidos vamos a conseguir un público más fiel y más afín.
¿Qué te resulta más interesante 100 personas que son posibles compradores de tu producto o 10.000 que ni siquiera entenderán de qué le estás hablando?




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